PARTICIPACIÓN ESCOLAR
La participación escolar está fuertemente asociada al concepto de “participación ciudadana” (Ascorra, López y Urbina, 2016) y/o “participación democrática” (Tonon, 2012), en tanto se espera que en la escuela los estudiantes puedan realizar el ejercicio de la ciudadanía, a través de su involucramiento activo en los procesos escolares y también de la convivencia escolar (Martínez, Silva, Morandé & Canales, 2010; Schulz & Fraillon, 2012; De Alba, García & Santisteban, 2012). Por esto, la participación puede ser una práctica que no se presenta de la misma manera en todos los establecimientos, porque algunos atribuyen la participación a la promoción de la convivencia escolar y otros a la creación de instrumentos de gestión, como el Proyecto Educativo Institucional (PEI) (Mineduc, 2015).
Los espacios donde la participación de distintos actores es valorada y considerada en la toma de decisiones favorecen la generación de un clima escolar positivo y los sentimientos de pertenencia de las personas a una comunidad. De manera organizada, el director y su equipo directivo pueden promover la participación de los actores de la comunidad educativa mediante el trabajo efectivo del Consejo Escolar, el Consejo de Profesores, el Centro de Padres y Apoderados y el Centro de Estudiantes, entre otros. Por esto, resulta trascendental generar e instaurar visiones compartidas para generar un aprendizaje organizacional y mayor participación de todos los actores de la comunidad educativa. Es imprescindible involucrar a los distintos actores de la comunidad escolar: estudiantes, familia, docentes y asistentes de la educación, etc., y, asimismo, facilitar el trabajo en conjunto para alcanzar los objetivos.
En este sentido, las asambleas y proyectos escolares, son estrategias para promover la participación, la convivencia democrática en la escuela e incentivar vínculos sociales, de pertenencia y respeto entre la comunidad educativa.

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